Conoce la propuesta de una empresa netamente peruana cuyo propósito es cocrear «un mundo sin basura, donde nada sobra y nadie sobra” al lado de otras organizaciones y actores.
En el Perú apenas se recicla el 2% de los residuos generados, pese a que hasta el 80% podría ser reaprovechado. Cuando no reciben una gestión adecuada, estos materiales terminan en rellenos sanitarios, botaderos informales o contaminando mares, ríos y otros ecosistemas.
Frente a este problema, Sinba ofrece soluciones integrales para que organizaciones de distintos sectores reduzcan sus residuos y encuentren un destino útil para los materiales que generan. Para Pipo Reiser, gerente general y cofundador de la empresa, el primer paso consiste en dejar de considerar los residuos como basura y reconocer que pueden transformarse en materia prima para diferentes industrias, tener una segunda o tercera vida útil y reingresar a la cadena productiva.
Emprender con propósito
Antes de crear Sinba, Reiser inició su carrera en el ámbito de la cooperación internacional, donde conoció de cerca el trabajo de organizaciones orientadas a generar impacto social. Posteriormente, dio un giro hacia los sectores de energía y construcción, en los que se desempeñó en las áreas comercial y de desarrollo de negocios.
Sin embargo, a los 25 años tuvo una especie de epifanía, por lo que decidió renunciar a su trabajo y emprender. Aunque todavía no contaba con un proyecto completamente definido, sí tenía la convicción de que era el momento de intentarlo. “Cuando uno trabaja con un propósito, el universo conspira para ayudarte en el camino”, afirma.
Pipo recuerda que, sin mayores obligaciones a cuestas, ese era el momento en la vida para lanzarse a emprender. «No tenía planes, pero decidí intentarlo y encontrar a otras personas que estuvieran en el mismo camino que yo”, rememora. El tiempo terminó dándole la razón.
De los restaurantes a una solución integral
Sinba nació en 2016 como una empresa enfocada en brindar una solución de gestión de residuos para restaurantes. «Inicialmente, solo nos ocupábamos de sus residuos orgánicos”, explica Reiser.
De hecho, su modelo de negocio comenzó enfocado en el sector gastronómico, en un momento marcado por el auge internacional de la cocina peruana. Entre sus primeros clientes estuvieron La Baguette y Central.
Con el tiempo, Sinba amplió tanto la variedad de materiales procesados como los sectores atendidos. Actualmente trabaja con residuos orgánicos, plásticos, cartón, vidrio y metales, entre otros. Hoy la empresa atiende desde cafeterías y hoteles boutique, hasta centros comerciales y grandes industrias.
Pero más allá del tamaño o tipo de organización, Reiser considera fundamental la voluntad de los líderes empresariales para transformar la manera en que se gestionan los desechos en el Perú. Y es que así como deben cumplir las obligaciones establecidas por la normativa peruana en materia de gestión de residuos, «el verdadero cambio ocurre cuando una organización comprende que los residuos forman parte de su operación y sus líderes asumen la responsabilidad por su destino», refiere.
Bajo esa lógica, el propósito de Sinba es acompañar a las empresas en su tránsito hacia operaciones con cero residuos. Para ello, analiza los materiales generados por cada organización, promueve su adecuada separación, los procesa y los conecta con otras actividades productivas que puedan aprovecharlos nuevamente.
Hoy Sinba también es una Empresa B, denominación que reciben las compañías que, además de buscar rentabilidad económica, asumen compromisos verificables de impacto positivo en la sociedad y el ambiente. Su propuesta demuestra que aquello que una compañía descarta puede convertirse en abono, alimento para animales o materia prima para otra industria.
Circularidad con impacto social
En la actualidad Sina trabaja con más de 15 industrias que reciben los materiales recuperados. Dependiendo de sus características, los residuos orgánicos pueden convertirse en abono natural o en alimento para animales. En tanto, materiales inorgánicos como el cartón y el plástico son procesados para retornar como materia prima a distintas industrias.
Para ello, Sinba cuenta con dos operaciones principales. En su planta de Lima Sur recibe y acondiciona los residuos orgánicos para transformarlos en compost. Por otro lado, en su Centro Inclusivo de Recuperación Circular (CIRC) procesa materiales inorgánicos, como plástico, cartón, vidrio y metales, preparándolos para que puedan ser aprovechados por otras industrias.
El modelo también incorpora a recicladores de base, actores fundamentales para la recuperación de materiales en el Perú. Además de comprarles materiales reciclables, Sinba impulsa el programa Sin Barreras, mediante el cual acompaña a los recicladores en sus procesos de formalización y en fortalecer sus capacidades, con el objetivo de mejorar sus condiciones laborales e integrarlos de una manera más justa a la economía circular. “Uno de los grandes pendientes de nuestro país es poner en valor a los recicladores y recicladoras. del Perú”, sostiene Reiser.
De esta manera, Sinba busca superar una visión limitada del reciclaje y avanzar hacia un modelo circular en el que los materiales permanezcan en uso durante el mayor tiempo posible, generando valor ambiental, económico y social para el país.



