Redacción: La Buena Práctica
Cuando el oso de anteojos baja del Parque Nacional del Manu hacia las chacras de las comunidades del valle del Mapacho, en Challabamba (Paucartambo, Cusco), el enfrentamiento con los agricultores suele terminar mal para el animal. Es un conflicto frecuente en la zona de amortiguamiento del parque, y una de las razones por las que la presencia de la especie resulta incómoda para quienes viven de la tierra.
Alberto Suárez, gerente de Sostenibilidad y de Amarumayu, del grupo AJE, cuenta que la compañía encontró una salida a partir de un hallazgo casi anecdótico: la Sociedad Zoológica de Frankfurt, que trabaja en la zona, descubrió que al oso no le gusta el aguaymanto, aunque sí casi todo lo demás que cultivan las comunidades.
De esa observación nace la lógica del proyecto. Si las familias amplían sus áreas de aguaymanto, el cultivo funciona como una barrera para el oso de anteojos. «Cuando hemos contribuido con esta compra, contribuimos a que las extensiones del cultivo crezcan y el oso vea una barrera», explica Suárez. La conservación llega, así, por una vía económica: sembrar aguaymanto resulta rentable para el agricultor y, a la vez, deja de empujar al oso de anteojos hacia el conflicto.
Es en este escenario que se crea Amarumayu, línea de negocio del grupo AJE que elabora bebidas en base a frutas amazónicas. «Se creó justo para hacer cadenas de bionegocios con las comunidades amazónicas», dice Suárez. El Parque Nacional del Manu forma parte de esa cuenca, y el aguaymanto, uno de los superfrutos de la región, es el producto que articula la cadena. Según las cifras de la compañía, el programa, que lleva entre cuatro y cinco años, supera los 260 mil kilos comprados a comunidades como Challabamba, en Paucartambo, Cusco. Para Suárez, esa demanda sostenida ha tenido otro efecto menos visible: crear, por primera vez en esa zona rural, un tejido económico formal.

El modelo se apoya en un acuerdo de conservación firmado entre el grupo AJE, a través de Amarumayu, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) y la Asociación de Agroexportadores Ukumari Paucartambo. El acuerdo beneficia directamente a 25 familias del valle del Mapacho y busca que el cultivo y la recolección sostenible del aguaymanto, insumo de las bebidas Bio Amayu, sean un incentivo adicional para mantener el bosque en pie. La meta declarada, señalan, es proteger 408 hectáreas de bosque en la zona de amortiguamiento del parque.
Esta iniciativa fue reconocida la semana pasada con el Sello Empresa Hídricamente Responsable (EHR) 2026, otorgado por Aquafondo con el respaldo de Global Water Partnership Sudamérica. En la categoría Gestión de Cuencas resultaron premiados cinco proyectos, entre ellos «Aguaymanto y Conservación del Oso de Anteojos», de AJE Perú.


